SIERRA DE SEGURA
[…] Todo este invierno pasado estuve en Segura de la Sierra esperando la aceptación de vuestro padre, que era necesaria para que la fundaçión del fundador de aquel collegio tubiese efecto […] valió mi residencia de seis meses en Segura por una muy buena probación de dos años y aún de seis […] Todos, quantos saben de mi asma, tenían por género de desesperación verme residir todo un invierno en la tierra más fría de España, donde la mitad del año no falta nieve, porque está puesta en el cielo. Así que para tener un gran collegio para nuestros estudiantes, o una gran casa de probación, tiniendo buena casa, no se sentirá el frío, porque es tierra de mucha leña, y de verano fresquísima, y en todo tiempo la más sana que se halla en estos reynos […]”.

Carta del padre Bustamante a Francisco de Borja en 1569

 

SIERRA DE SEGURA

La Sierra de Segura se sitúa al noreste de Jaén y Andalucía, limitando con las provincias de Albacete, Granada y Ciudad Real. Esta comarca, donde viven algo más de 26.000 habitantes, se divide en 13 municipios con un rico patrimonio: Arroyo del Ojanco, Beas de Segura, Benatae, Génave, Hornos de Segura, Orcera, Puente de Génave, La Puerta de Segura, Santiago-Pontones, Segura de la Sierra, Siles, Torres de Albanchez y Villarrodrigo, además de un gran número de aldeas y cortijos dispersos por su abrupta geografía. Las más altas cimas, donde uno puede encontrar vistas maravillosas de ríos y bosques mediterráneos, y grandes altiplanos como los Campos de Hernán Pelea, forman un grupo compacto de montañas con una amplia diversidad de flora, fauna y ecosistemas de gran valor.

 

SIERRA DE SEGURA · PATRIMONIO NATURAL

Junto con las vecinas comarcas de Cazorla y Las Villas en Jaén, forma el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, que con una extensión de 209.920 ha., es el espacio protegido más grande de España, y cuyas características ambientales le han valido también las categorías de Reserva de la Biosfera, Zona de Especial Protección para Las Aves y LIC de la Red Natura 2000. El Parque se extiende por 23 municipios pertenecientes a las tres comarcas que le dan nombre. En promedio, la Sierra de Segura, posee el 77,6% de su territorio declarado Parque Natural y aporta a éste casi 3/4 partes del total.

El clima es continental y las precipitaciones anuales oscilan entre los 500 mm en las zonas más secas y los 2000 mm en las más húmedas, lo que unido a su accidentado relieve, genera por lo general microclimas más húmedos y con precipitaciones muy por encima que las típicas de Andalucía. Además su variada diversidad geológica y su histórico aislamiento geográfico, han originado una flora y fauna diversa y excepcional, que han dado lugar a una de las zonas de España con mayor biodiversidad y de gran interés ecológico.

El Agua constituye pues uno de los principales atractivos de la Sierra de Segura. Los ríos más importantes del sur tienen sus fuentes aquí: Guadalquivir, con sus afluentes Borosa y Aguamulas; el Segura, con el Madera, Zumeta y Tus; y el Guadalimar con el Trujala, Onsares y Los Molinos. Sus importantes recursos hídricos motivaron la creación de algunas presas, situadas en las cabeceras de estos ríos, tales como el Embalse del Tranco, Guadalmena, Anchuricas, la Vieja y la presa de Siles, esta última en proceso de construcción.


La Tierra es también uno de los elementos más destacados de su patrimonio natural. La Sierra de Segura está formada en su mayor parte por el Prebético de la Cordillera Bética, constituyendo un macizo montañoso calizo prácticamente continuo, en dirección NE-SO, con las sierras de Alcaraz y Calar del Mundo en Albacete, Las Villas, Cazorla y El Pozo en Jaén y Castril en Granada. Pero en ella también aparecen otras unidades geológicas de Andalucía, el Macizo Hercínico y las Depresiones Neógenas. Todo esto origina un excepcional patrimonio geológico, con variadas litologías, numerosos afloramientos fosilíferos, que van desde el Paleozoico hasta el Cuaternario, multitud de geoformas entre las que destacan los paisajes kársticos, y con un elevado número de puntos de interés geológico.

La reciente tectónica alpina que afectó a la zona ha configurado un relieve intrincado y abrupto, con un 70% de su superficie por encima de los 800 m, con su cota máxima en el Cerro de las Banderillas (1.993 m), y la mínima en la confluencia del arroyo de Gutar con el río Guadalimar con tan sólo 440 m.

El Agua y la Tierra han configurado una impresionante masa forestal en la Sierra de Segura, que unida a la de comarcas limítrofes constituye una de las masa forestales continuas más extensas de Europa, originando uno de los mayores pulmones de la Península, que queda se manifiesta en un Aire limpio y saludable. Su flora, con unas 2.000 especies diferentes catalogadas, y con un alto número de endemismos béticos e ibéricos, se distribuye sobre un relieve muy accidentado.

Entre las masas arbóreas destacan los pinos carrasco, negral y laricio. Los dos primeros introducidos han sustituido al bosque original del que aún quedan buenas muestras, donde abundan especies como encinas, quejigos y arces, y donde encuentran refugio especies típicas de zonas más norteñas, como el acebo, el avellano y el mostajo.

Entre los arbustos dominan los lentiscos, las cornicabras, los madroños, los majuelos, los acebuches, los serbales, los enebros, los rosales silvestres, y otras especies típicas de las zonas meso y supramediterráneas. En el estrato herbáceo es muy diverso, abundando jaras, romeros, tomillos, espliegos y un alto número de especies mediterráneas; sin olvidarnos del estrato lianoide, muy bien conservado en la mayor parte de las riberas de los ríos y arroyos, donde son frecuentes las madreselvas, zarzamoras, hiedras, parras silvestres y la clemátide.

En los valles de las zonas más bajas, la vegetación original ha sido sustituida por olivares de montaña, de cuyo fruto se recogen uno de los aceites de oliva, con Denominación de Origen, más preciados del mundo.

La riqueza faunística del Parque es excepcional, aún cuando la intervención humana ha llegado a extinguir especies como el oso, el lobo, el lince que hoy día no están presentes en estas sierras. Sin embargo, las nuevas políticas ambientales han propiciado la introducción de algunas de estas especies desaparecidas en la zona, como el quebrantahuesos, del que ya existen 5 ejemplares introducidos y el corzo. Según los últimos censos realizados en el Parque Natural, aparecen en este 9 especies de peces, 13 anfibios, 21 reptiles, 42 mamíferos y 134 aves, dato este último que justifica su declaración como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

 

 

SIERRA DE SEGURA · PATRIMONIO CULTURAL

A los valores ecológicos y la belleza natural de la Sierra de Segura, se une una gran riqueza histórica legada por los diferentes pueblos que se han asentado, a través del tiempo, en la Sierra de Segura desde el Paleolítico, dejando una huella de incalculable valor arqueológico y arquitectónico.

Históricamente la denominación "Sierra de Segura" aparece ya utilizada por geógrafos musulmanes del siglo XI, siendo esta una zona que ha sido habitada por las numerosas culturas que se han desarrollado en la Península Ibérica, encontrando restos del Paleolítico, Neolítico, Calcolítico, de la Edad del Bronce y de las culturas ibérica, romana, visigoda, árabe y cristiana.

Los vestigios de presencia humana más antiguos de la Sierra de Segura son restos líticos hallados en un extenso hábitat al aire libre localizado en las terrazas del Guadalimar y pertenecen a la llamada Industria Achelense (Paleolítico Inferior). Se trata de útiles realizados de manera rudimentaria con cantos rodados y guijarros que se utilizaban como herramientas para cazar, desgajar carne o curtir las pieles. Este tipo de herramientas suelen relacionarse con poblaciones anteriores a la aparición de los neandertales.

Restos de  Industria Musteriense (Paleolítico Medio), propia de los hombres de neandertal, también han aparecido en varios puntos de la comarca. Del Paleolítico Superior, el Epipaleolítico y el Neolítico debemos destacar la Cueva del Nacimiento (Santiago-Pontones), uno de los pocos yacimientos serrano-segureños que han sido objeto de estudio arqueológico. Las sucesivas campañas llevadas a cabo en el yacimiento han servido para establecer las fases de ocupación y las cronologías así como también para realizar importantes estudios faunísticos y paleoambientales.

Del Neolítico destacan también los yacimientos de Arte Rupestre Levantino de las Cuevas del Engarbo I y II y del Abrigo de la Cañada de la Cruz, localizados en el municipio de Santiago-Pontones. Además, se han localizado también Yacimientos Rupestres de Estilo Esquemático que los investigadores han datado en el Calcolítico. Estos, se encuentran en los Abrigos de la Tinada del Ciervo y de Río Frío y en la Cueva del Gitano en Santiago-Pontones y en los conjuntos del Collado del Guijarral y la Cueva de la Diosa Madre, ambos en el término de Segura de la Sierra. Todos estos yacimientos, fueron los escenarios donde se plasmaron las expresiones artísticas de los habitantes de estas épocas y vienen a corroborar la idea de que se trata de verdaderos santuarios donde, de forma periódica, acudían los humanos para efectuar unos rituales en los que las imágenes pintadas sólo constituían una parte de su expresión.

Todos estos conjuntos rupestres han sido declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, dentro de un amplio grupo que abarca todo el Arco Mediterráneo Peninsular.

Durante la Edad del Bronce, y en concreto durante la Cultura del Argar, se intensificará de manera importante la ocupación de lo que hoy es la Sierra de Segura. Esto lo demuestra la gran cantidad de yacimientos pertenecientes a esta época esparcidos por toda la comarca. El patrón de asentamiento es muy similar en todos ellos: poblados situados en montículos, cerca de cursos de agua y entorno a las principales vías de comunicación. Los recursos económicos primordiales de esta época, como en las anteriores, seguirán siendo las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas, complementadas con actividades cinegéticas. Analizando la distribución y tamaño de los distintos poblados podemos afirmar que en esta época surge una incipiente organización territorial en la que unos poblados aparecerán como núcleos dominantes sobre otros que estarán en su órbita. En consecuencia, podemos afirmar que comienza un importante proceso de estratificación de  la sociedad.

La evolución de las sociedades indígenas autóctonas unida a las influencias de los colonizadores fenicios y griegos principalmente, darán lugar entre los siglos VI al II a.n.e. en el sur y el este peninsular a lo que hoy conocemos como Cultura Ibérica. De esta época se han encontrado varios asentamientos, entre los que destacan los oppida de Bujalamé, situado en la vega del Guadalimar,  y del Collado de la Virgen. Ambos controlarían la comunicación con el Levante y la Meseta.

El tesoro de Orfebrería hallado en Santiago de la Espada y conservado en el Instituto Valencia de Don Juan en Madrid, puede ser considerado como una de las obras clave del arte ibérico. En él aparecen piezas de estilo tartésico-ibérico y púnico que cronológicamente podrían situarse entre los siglos IV y II a.n.e. En total lo forman más de cien objetos y fragmentos entre los que destaca un juego de pendientes de oro en forma de racimo de uva.

Tras la Segunda Guerra Púnica, en la que Roma, tras vencer a Carthago, pasaría a ser la potencia dominadora de todo el Mediterráneo, Hispania se convertiría en una de las principales fuentes de recursos para la gran metrópoli.

En este contexto, en las zonas más fértiles de la comarca aparecerían diseminadas explotaciones agropecuarias controladas por poderosos señores. Estas villae que en un  principio serían más modestas, en época bajoimperial se convertirían en auténticos señoríos y en las viviendas de la familia dominante se incorporarían elementos de la pars urbana como termas y mosaicos. Esta evolución de las villae se aprecia en la Villa Romana del Cortijo de Los Baños de Arroyo del Ojanco, fue excavada en 1985. Su origen data de la segunda mitad del siglo I al II y su ocupación abarcaría hasta la caída del Imperio. Así mismo, para extraer y trasladar los productos de la comarca hacia los puertos del Mediterráneo, los romanos construyeron nuevas calzadas y restauraron antiguas vías de comunicación. De estas infraestructuras romanas destaca el puente Mocho.

Los visigodos utilizaron la organización político-administrativa de los romanos sobre la que no introdujeron cambios. La Península estaba dividida en Hispania Citerior e Hispania Ulterior y el río Segura, que nace en esta sierra, sería la línea que dividiría ambas regiones. De esta época se han encontrado restos en Bujaraiza y piezas de ajuares funerarios como el collar de cuentas aparecido en Parolís.

En la época de Al-Andalus la provincia de Jaén estaba dividida en coras, que eran circunscripciones territoriales constituidas en distritos, en los que se hallaban ciudades, aldeas y castillos.

El distrito de Segura pertenecía a la circunscripción de Jaén, regida por un representante civil de la administración central cordobesa. Según Mahlli, en la Sierra de Segura existían gran cantidad de aldeas, refugios y fortalezas. En el siglo XI Segura ya es famosa por ser la sede de un pequeño señorío muy influido por los taifas de Levante, en el que gobernaba Said b. Rafil.

En el año 1091 Segura es ocupada por los almorávides que se la habían disputado al rey de Sevilla, convirtiéndose la zona en región fronteriza con carácter militar, ya que desde aquí se van a producir muchos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes. El río Guadalimar en 1132 será lugar de concentración de las tropas almorávides contra los cristianos de Toledo.

En esta etapa de Reconquista, entre los siglos XI y XV, la zona alcanzó su máximo esplendor y renombre, realizándose la mayoría de las fortificaciones existentes, ocupándolas hasta que la Orden de Caballería de Santiago reconquistó toda la Sierra concediéndole en 1242 el Fuero de Cuenca por el Maestre don Pelay Pérez Correa, siendo donada a la Orden de Santiago por Fernando III.

En 1580 las villas del Común de Segura adquieren la prerrogativa de dictar ordenes para la conservación de los montes para lo cual fueron elaboradas las "Ordenanzas del Común de la villa de Segura y su tierra" en la sacristía del Monasterio de Santa María de la Peña, en las afueras de Orcera, entre el 27 y el 29 de julio de 1580, siendo confirmadas por Felipe II el 5 de junio de 1581.

Estas ordenanzas fueron la normativa legal utilizada en la Sierra de Segura para el mantenimiento, conservación y aprovechamiento de todos sus recursos hasta que dada la riqueza maderera, Fernando VI firmó la Ordenanza de Montes de Marina de 31 de enero de 1748, en la que se dispone que todos los Montes del territorio queden sujetos a la jurisdicción de Marina. La comarca se convertirá en la llamada "Provincia Marítima de Segura de la Sierra", compuesta por la actual Sierra de Segura más las subdelegaciones de Alcaraz, Villanueva del Arzobispo, Cazorla y Santisteban, para la gestión y explotación de los recursos forestales, aprovisionándose así de las maderas necesarias para la construcción de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, entre otros importantes edificios y parte de la flota, suponiendo a la vez un importante recurso económico para las arcas estatales.

Este periodo se prolonga hasta entrado el siglo XIX, su declive se inicia con el Decreto de las Cortes de Cádiz de 14 de enero de 1812, por el que se abrogaba el régimen de los montes de Marina, derogado a su vez por Fernando VII, con la restauración del absolutismo. Finalmente, el 22 de diciembre de 1833 se publican nuevas Ordenanzas Generales de Montes, que clausuran definitivamente la etapa de la provincia marítima.

Durante la Guerra de la Independencia, los vecinos de la comarca participaron activamente contra la ocupaci ón de las tropas francesas. Segura de la Sierra es incendiada en 1.810 con lo que se pierden los archivos de la Encomienda de Santiago existentes en la localidad.

La Sierra en su totalidad no pertenece a la provincia de Jaén hasta 1.833, habiendo pertenecido anteriormente a otros reinos, lo que le ha hecho ser siempre una zona fronteriza con personalidad propia.

A mediados del siglo XIX, la Sierra de Segura se ve afectada por las políticas desamortizadoras de los distintos gobiernos. Se vendieron en pública subasta un vasto elenco de propiedades eclsiásticas y de titularidad municipal, con el fin de sanear las cuentas de la Corona. Nuestros montes tuvieron especial relevancia en este proceso, ya que como consecuencia, se instala en la comarca una nueva clase social, más elitista y adinerada que la existente y que no tardó en transformarse en aristocracia rural.

En 1865 se promulga un Reglamento para el deslinde de los Montes Públicos, que será la norma vigente en la materia hasta el actual Reglamento de Montes, establecido por Decreto 485/62, de 22 de febrero.

A principios del siglo XX, el 50% de la superficie comarcal, por supuesto la más productiva, está en manos de unos setenta propietarios. Durante el primer tercio se produce un importante crecimiento demográfico en la comarca y como consecuencia, se hace mayor la presión social de una población que carece de recursos económicos, lo que se refleja en nuevas ocupaciones de hecho de espacios forestales transformados en suelo agrícola.

Pero la actividad administrativa de posguerra en materia forestal se caracterizó por la consolidación de un dominio público exacerbado, la proliferación de las repoblaciones y el inicio de la explotación cinegética. El profesor Eduardo Araque Jiménez expone que "la Administración forestal de posguerra solo va a tolerar aquellos asentamientos legalizados previamente por vía judicial, así como los autorizados administrativamente por el Estado y los Ayuntamientos, y por los cuales estos organismos públicos venían percibiendo un canon anual, procediendo al desalojo de todos cuantos no se ajusten a estos principios.

La presión sobre las numerosas aldeas y cortijadas existentes en los enclaves de montes públicos forzó a los poseedores de estos, ante la ausencia de títulos de propiedad documentados, a la firma de documentos en los que reconocía al Estado como cedente del dominio directo de sus propiedades, obligándose aquellos al pago de un canon anual o a movilizarse a núcleos de nueva creación como Coto Ríos o El Vadillo. Durante los años 1940 y 1981 emigran de estas sierras más de 50.000 personas.

Entre las novedades legislativas más significativas ya en democracia destaca el decreto 10/1986, de 5 de febrero, que crea el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas con el fin de "ordenar los recursos y lograr un equilibrio entre el necesario progreso económico y social y la conservación del patrimonio natural y cultural". Es este un punto de inflexión en la gestión de los recursos naturales y del desarrollo de la comarca, que pasa a considerarse una zona donde aplicar estrategias de desarrollo sostenible. La comarca Sierra de Segura aporta a este espacio protegido una superficie de 143.346 ha, que constituyen el 69% del total del Parque Natural.

 

LA SIERRA DE SEGURA, EL QUINTO ELEMENTO

Todo este patrimonio natural y cultural se configura como un recurso esencial para el desarrollo sostenible de la Sierra de Segura. Por un lado constituye el patrimonio de todos los serranos y serranas, un recurso que les enriquece personalmente y les ayuda a conocer esta tierra de contrastes, y por otro lado suponen un potencial de alto atractivo para el visitante, especialmente para el amante de la naturaleza y la cultura tradicional.

Por todo esto, se crea la Fundación Patrimonio Sierra de Segura, como una entidad de naturaleza fundacional, sin ánimo de lucro, que active el desarrollo de la comarca de la Sierra de Segura, teniendo como base fundamental el factor humano, generador e integrador de una identidad cultural forjada a lo largo de la historia, en conjunción indisoluble con el espacio territorial donde transcurre, vinculada al paisaje que la define y bajo el denominador común del patrimonio, entendido este en el más estricto sentido de responsabilidad y compromiso individuales y colectivos.

Hasta la actualidad, entre las actuaciones más destacadas de la Fundación se encuentran:

  • Plan Turístico " La Sierra de Segura, El V Elemento". Es uno de los proyectos más ambiciosos que se han llevado a cabo en nuestra comarca en materia de recuperación, conservación y puesta en valor del patrimonio para su uso turístico-cultural. Es una sencilla estrategia de comunicación donde se han ordenado todos los recursos patrimoniales, naturales y culturales, alrededor de los cuatro elementos de la Grecia Clásica: el Agua, el Aire, la Tierra y el Fuego.
  • Centro de Estudios Sierra de Segura. Se constituye como una entidad que es consciente, desde un primer momento, de la necesidad de favorecer la creación de un órgano que se convierta en la herramienta de recuperación y protección del patrimonio de nuestra comarca. Tal era la exigencia histórica demandada desde hacía muchos años por numerosas personas y estamentos involucrados en el mundo de la investigación y amantes de una tierra con tanta riqueza natural, arqueológica, documental y etnográfica por descubrir.

Fundación Patrimonio Sierra de Segura · San Vicente, 14 · 23379, Segura de la Sierra, Jaén, España · Tel 902 430 418 · Fax 953 480 084
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